Bogotá, 4 sep (EFE).- La artista Doris Salcedo advierte que su país, Colombia, "no ha aprendido nada" de la guerra y plantea, tras diez años del Acuerdo de Paz con las FARC, una disyuntiva tan vigente como incómoda: elegir entre el diálogo y el regreso a la violencia, el odio y la muerte.
"La guerra no nos da nada, nos está mostrando que solo queda la muerte", afirma la artista en una entrevista con EFE a propósito de la llegada al espacio de arte y memoria Fragmentos de la exposición de 'Los desastres de la guerra' del español Francisco de Goya.
Esta serie de 82 grabados, pintada por Goya entre 1810 y 1820 como respuesta a la guerra de Independencia española, podrá visitarse desde este sábado y hasta el próximo 17 de enero en este espacio creado por Salcedo tras la firma del acuerdo de paz con las FARC.
Y es precisamente ahí, sobre el suelo de Fragmentos, construido con 37 toneladas de armas entregadas por unos 13.000 guerrilleros en 2016, donde Salcedo quiere "poner a dialogar" dos posibilidades: la de terminar un conflicto a través de la palabra y la de conocer, sin filtros ni heroísmos, las consecuencias de no hacerlo.
Porque si Fragmentos representa para ella la posibilidad de acabar una guerra "sin balas, sin derramamiento de sangre, sin matarnos", las obras de Goya representan precisamente su reverso: la tortura, las ejecuciones, las violaciones, el hambre, el desplazamiento forzado, la separación de las familias y la muerte.
"Absolutamente todo lo que vimos que pasó en la guerra en Colombia, nos lo muestra Goya", advierte.
Una guerra sin héroes
Salcedo encuentra en Goya una ruptura fundamental con la manera tradicional de representar la guerra: antes del pintor español, dice, predominaba una visión heroica, cargada de triunfos, ejércitos y vencedores. Goya hace lo contrario, explica, él no celebra la guerra, sino que la desnuda.
En sus primeras 48 estampas la obra muestra las consecuencias de la invasión napoleónica sin conceder un lugar privilegiado al nacionalismo, porque la brutalidad alcanza tanto a los invasores franceses como a los españoles que se defienden.
"No hay nacionalismo, no hay heroísmo, solo hay brutalidad y solo hay muerte", resume Salcedo.
Y ahí vuelve a Colombia, porque para la artista, uno de los mayores peligros no es solamente la persistencia de la violencia, sino que la sociedad termine acostumbrándose a ella.
Salcedo habla de la "naturalización de la crueldad", de cómo la violencia se ha convertido en paisaje y de cómo esa familiaridad permite que otros continúen ejerciéndola y su crítica, además, no se limita a quienes empuñan las armas.
"Si todos los colombianos nos diéramos cuenta que en mayor o menor medida somos sujetos implicados en la violencia, eso haría que la violencia parara", sostiene.
Por eso quiere que el visitante a la exposición no se limite a observar los pequeños grabados de Goya, algunos de apenas 15 centímetros, sino que se sienta interpelado por ellos, como si esas escenas de hace más de dos siglos le estuvieran haciendo una pregunta desde el presente.
El arte como advertencia
Salcedo no cree que el arte pueda detener una guerra de manera inmediata, pero su capacidad de transformación, sostiene, opera a largo plazo, modificando la forma en que las sociedades comprenden aquello que han vivido.
Por eso considera que Fragmentos ocupa un lugar excepcional en su trayectoria.
"Es la obra más importante de toda mi larguísima vida", dice, no por su dimensión material, sino porque, a su juicio, es la primera de sus obras que actuó directamente sobre la realidad.
Esneyder Negrete